El alma de nuestros vinos está en la viña
La planta nos habla, y nosotros sabemos escucharla. Cada decisión se toma observando el ciclo de la vid y su interacción con el suelo y el clima. Buscamos favorecer el ecosistema de la viña y su diversidad, minimizando la intervención y logrando que la propia planta se autorregule y encuentre su equilibrio.
Realizamos la vendimia en su momento exacto para obtener uvas en su mejor expresión y sin sacrificar la calidad a la cantidad. Nuestros viñedos están cerca de la bodega, lo que nos permite minimizar los tiempos desde la recogida hasta la elaboración, asegurando que la uva llegue en las mejores condiciones.


El Aguarchal
Una finca situada al suroeste de Laguardia, en propiedad de la familia Aguillo desde generaciones. El suelo de la parcela ha sido removido y adaptado para obtener una estructuración ideal, aprovechando la luz solar con orientación al sur, la ventilación que ofrecen las corrientes de aire y ganando una elevación al terreno que evita que la finca quede anegada en épocas de intensas lluvias.
Viñedos alrededor de la bodega
La bodega está rodeada por todos sus lados por viñedos de su propiedad: graciano, tempranillo y viura. Todas estas parcelas han sido plantadas y han crecido en torno a la bodega, específicamente cultivadas para servir a Solar de Ayala.
Convivimos con la viña, la vemos evolucionar y, llegado el momento, no perdemos tiempo. En cuestión de un par de días cosechamos todas nuestras tierras, y el tiempo que transcurre entre que la uva es cosechada y recepcionada en la bodega es prácticamente nulo.


Biodiversidad y calidad
Nuestros terrenos exhiben gran vigor y cuentan con una amplia biodiversidad que permite que el ecosistema que en ellos habita encuentre su propio equilibrio y goce de mayor resiliencia frente a plagas y sequías.
Al no emplear pesticidas, una cubierta vegetal florece en las calles de nuestros terruños. En sus límites se encuentran ribazos verdes en los que proliferan gran variedad de plantas. Nuestros terrenos rebosan de vida, pero han sido adaptados para lograr la mayor eficiencia en la vendimia y otras labores de campo.
Preparación del terreno
Durante décadas hemos adaptado el terreno, abonándolo con materia orgánica y añadiendo la infraestructura necesaria. El suelo ha sido cuidadosamente acondicionado aportándole una estructuración ideal.
Las viñas han enraizado profundamente y cada año sus zarcillos trepan y se afianzan en los alambres que ponemos a su disposición. Los murciélagos cazan los mosquitos con el crepúsculo y los vientos del norte despejan la humedad evitando las enfermedades fúngicas.


La importancia de la vendimia
La vendimia es un momento fundamental en la producción de un gran vino. No es posible elaborar buenos caldos si la materia prima es defectuosa en su origen. Es importante lograr la salubridad de la vid y escucharla, entender sus ritmos.
A la hora de cosechar, como en la vida, es vital saber escoger el momento de actuar, tomar la iniciativa y proceder con decisión. Cada año climatológico es diferente: la pluviometría, la humedad, las horas de sol, todo ello varía de parcela a parcela. Es imprescindible hacer un seguimiento próximo, íntimo, de la viña.
Cosecha a máquina: autonomía y calidad
Limitar la intervención y apostar por el cultivo ecológico no es contrario a la tecnificación del trabajo agrícola. Al contrario, están estrechamente vinculados. Por ello cosechamos a máquina, el método más extendido en el mundo: más del 90% de la producción de EEUU y más del 75% de Francia se cosecha así.
Si dependemos de terceros, de cuadrillas o maquinaria ajena, no podremos cosechar en el momento idóneo. Nuestro método nos permite operar con plena autonomía, adaptándonos a los ritmos del viñedo en la vendimia.


Desmitificando la viña vieja
Usualmente las bodegas se jactan de sus viñedos viejos, pero ¿qué significa realmente? Las viñas viejas sí suelen dar mejor uva, pero por el mero hecho de que la planta produce menos cantidad, concentrando sus esfuerzos en la calidad y en su supervivencia.
En Solar de Ayala no somos dados a la superchería: nos debemos al producto, no al marketing. Sea vieja o joven la viña, nosotros buscamos limitar su producción, concentrando sus esfuerzos y energía. Obtenemos menos toneladas, pero de una calidad superior.


